
- Es que son tantas cosas las que tendría que contarte, David...
- Elena, antes o después has de hacerlo.
Y pasaron otras tres noches. David ya estaba recuperado de la brutal paliza que le propinó Axel y se preparaba para recibir el alta al día siguiente. Sólo tendría que llevar un cabestrillo durante una o dos semanas más.
- ¿De qué conoces a ese gilipollas?
- Ese gilipollas es... Iba a decir que es mi ex-novio, pero no podría catalogarlo como tal.
- ¿Entonces? -dijo un poco extrañado David.
- De alguna forma yo era su juguete, su herramienta. Él me utilizaba para sacar partido a lo que el llama sus "conejillos de indias". Es una historia muy larga...
- Tengo todo el tiempo del mundo.
- Pues yo...
De repente, Elena enmudeció. Con los ojos clavados en la pantalla de la televisión tocó la pierna de David para pedirle que mirase en la misma dirección. David también se quedó sin palabras.
"La famosa actriz Soraya Cruz ha visitado hoy la comisaría local para pagar la fianza de su supuesta nueva pareja. Axel Labrador, el presunto nuevo novio de la actriz, está acusado de doble intento de asesinato. Fue detenido esa misma noche, pero el pago de la fianza le deja en libertad condicional. Ante las cuestiones de la prensa, Soraya respondió: "Axel no merece estar aquí encerrado, no es culpable de nada." Ambos abandonaron la zona en el vehículo del acusado. Para más información..."
- Dime que ese Axel no es... -David miraba con los ojos como platos la noticia.
- Axel Labrador Palacios...
- El problema es que sabe dónde vivimos.
- No hay problema, nos mudaremos a la casa de mi tío. Me la dejó cuando él se fue a vivir a Panamá. Además, está cerca de tu casa. Si necesitas cualquier cosa no tendrás que dar un viaje demasiado largo.
- Todo es tan precipitado...
- No te preocupes, cariño. Todo saldrá bien.
Yo no pensaba lo mismo que Elena. Estaba tan segura de que ese tío no volvería a encontrarnos que fue a por el alta en ese momento. ¿Y qué pasaba conmigo? Bastante había dejado mi vida de lado como para hacerlo aún más. Desde que Elena apareció todo se ha torcido para mí. Mi trabajo, lo primero. El único ingreso económico que tenía se había ido al garete. Suerte que el piso ya lo tenía del todo pagado, pero también tiene ciertos costes que se irán comiendo mis pocos ahorros hasta dejarlos a cero.
Lo que Elena no especificó es el estado económico de su tío. Casi se me cae el brazo del cabestrillo en el que reposaba. ¿Era eso una casa o un palacio minimizado? Pantalla plana de unas cincuenta pulgadas, sofás de cuero, muebles de estilo moderno, cocina americana equipada con todo lujo de detalles...
- ¿Y esto? -dijo David, asombrado.
- El piso de mi tío, ya te lo dije.
- Pero... ¿No vives aquí?
- Si y no. Vivía con Axel, pero en su chalet de las afueras. Este era mi rinconcito personal. Cuando quería alejarme de la vida cotidiana venía a este pequeño paraíso a pasar unos días.
- ¿Sabe Axel de la existencia de esto?
- Qué va. Cuando venía aquí le decía que iba a visitar a unos familiares, pero nada más.
- Cuánto lujo...
- Vete a la cama, tienes que descansar.
- No hasta que me cuentes lo de Axel.
- Mañana, te lo prometo.
Sólo por esa promesa, David se fue a dormir.


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