
Empezaré por el principio de todo. Elena es el principio de todo. Ella conoció a Axel hace muchísimo tiempo. Eran compinches, trabajaban con los clientes de la asesora de imagen de Axel y sus asociados. Sacaban muchísimo dinero. El lo ahorraba, porque vivía (y sigue viviendo) con sus padres, y ella se lo gastaba con su entonces novio, Víctor. Éste la dejó, y ella se quedó casi moribunda. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Axel no trabajaba con ella, sino que la utilizaba, pero eso fue más adelante.
El muy gilipollas no solo utilizaba a Elena, sino que también había reclutado a más gente. Lo que comenzó siendo un negocio de Elena terminó siendo un monopolio de Axel: Contactos con grandes empresas y empresarios por sus clientes, dinero extra con las “operaciones” de Elena, acceso a fama y lujos por Soraya… Lo tenía todo, pero quería llegar a límites extremos. Unos límites que solo se alcanzan con las drogas. Es aquí donde yo aparezco. Mi historia es mucho más larga, pero no es lo que nos concierne ahora. Solo importa lo que yo le proporcionaba, y eran drogas y mi absoluto y completo amor. Pero el cabronazo prefería solo la parte del sexo, igual que con Soraya. Elena tenía novio, y tampoco le interesaba Axel, aunque eso no quita que él no lo intentase.
Es aquí cuando empieza la parte que puede… afectarte. Elena no contó este detalle, no porque no fuese relevante como dijo, sino porque tu historia comienza aquí. Axel encontró el verdadero amor en una chica que tenía novio. Mucho tiempo de romance secreto hasta que ella dejo a dicho novio por Axel. ¿Lo duro del asunto? Que dicha novia quería venganza contra su ex, y se lo pidió a Axel. Éste contactó con un amigo suyo, el cual le dijo el puesto que ocupaba en la empresa el entonces ex-novio de esa cerda.
- David, puede sonarte rarísimo y que no tenga sentido…
- No puede ser… Esto si que no puede ser… -David lloraba silenciosamente.
- Tanto a Elena, como a Soraya, como a mí, la zorra de Gina nos parecía odiosa.
- ¿Quieres decirme que toda mi vida ha sido un engaño?
- No, David. No tienes culpa de nada.
- ¿Y por qué demonios no me enteré de nada?
- Gina decía que eras demasiado sentimental, y que si alguien como Elena atacaba directamente en tu punto más débil… Era una venganza perfecta. Pero déjame terminar, por favor.
A Elena no le hacía ninguna gracia, pero la cifra que tus cuentas ofrecían era demasiado suculenta. Era poco el tiempo que separaba a Elena de su ruptura con Víctor, y estaba muy débil. Ese fue uno de los motivos para seguir de cerca el progreso. Es más, Axel trataba de darle su “amor” para que ella no se sintiese necesitada del que tú le pudieses dar, pero algo ocurrió. Un día, sin más, vino a mí corriendo y llorando. Ya había pasado muchísimo tiempo y pensamos que se había largado con el dinero. Pero me contó lo que Soraya y yo nos temíamos: Se había enamorado, del todo. Lloraba porque Axel acabaría con ella o contigo si se enteraba, y no sabia como ocultarlo. Aunque fue demasiado tarde, porque Axel estaba escuchándonos. Se dirigió a tu casa, y estuvo allí hasta que recibió la llamada del hospital confirmándole la muerte de Gina. Solo pretendía darte un escarmiento y sacar el dinero definitivamente, pero cuando supo donde había muerto su futura esposa deseó matarte.
- Y creo que ya conoces el resto de la historia –dijo Alicia, terminando su copa.
- Increíble… -dijo David, mirando su vaso.
- David, ella te quiere, y supongo que tú también la quieres a ella. ¿Qué más dará el pasado?
- Todo esto es tan…
- Elena me dijo que estás raro. Yo sé que se debía a todas tus preguntas internas. Pues bien, ya está todo solucionado.
- No estoy seguro de que Elena me quiera. Esto puede ser cosa de vuestro extraño juego.
Y tras decir esto, David se levantó y se marchó. Alicia quiso seguirle, pero se detuvo. Prefirió sentarse y pedir otro Manhattan. Solo una persona era capaz de hacerle ver la realidad.











