martes, 19 de enero de 2010

5. Sabes que no podemos hacer nada…


Nada que ocultar. Ni una palabra de la que arrepentirse ni ninguna acción comprometida que pueda hacerme perder los estribos. Ya me lo ha dicho. Llevo casi dos meses esperando esto, y aquí está. ¿Por qué dos simples palabras me hacen sentir tan vivo? Ese vacío que notaba en el pecho ha desaparecido, esa necesidad de cariño ya no deriva en dolor, sino que termina en sus brazos, en sus caricias, en sus besos… ¿Qué más dará que me quieran matar o que me odien en todo el país? Tengo a Elena. No necesito nada más.

- Voy a salir –dijo ella, cogiendo su chaqueta del perchero.
- ¿Dónde vas? –preguntó David con algo de curiosidad y preocupación mezcladas.
- Quiero hablar con una persona que puede darme muchas respuestas a esto.
- Y esa persona es…
- Alicia. Ya te hablaré de ella en otro momento, ahora he quedado con ella.
- De acuerdo. Ten cuidado.
- Oye, David… -dijo Elena, antes de cerrar la puerta a su paso.
- Dime, cariño.
- Te amo.

Una figura pequeña recorría la calle principal de la ciudad buscando a alguien entre toda la gente. Elena se acercó a ella y le puso la mano en el hombro. La chica, asustada, gritó y saltó ante ese contacto, pero se relajó cuando vio a Elena.

- Joder, Elena –dijo Alicia, que seguía mirando a todas partes- no deberías estar aquí. Si Axel te ve, nos matará a las dos…
- ¿Anda cerca de aquí? –preguntó Elena, mirando ahora también a todos sitios.
- No, ahora no, pero no puede tardar mucho. Quedé con él a y cuarto y ya son y media…
- Ese hasta menos cuarto no aparece por aquí. ¿No le conoces ya lo suficiente?
- Bueno, es cierto…
- ¿Sigues en el mismo plan? –preguntó Elena, concentrándose en la joven Alicia.
- ¿Y qué hago si no, Elena? Es la única forma que tengo de salir adelante.
- Tampoco será para tanto, nena.
- Ya conoces mi situación…
- Claro que la conozco. La chica callada que camina detrás del gilipollas. Soraya se dedicaba a darle popularidad, yo a darle pasta y tú a complacerle…
- Es que…
- ¿Me vas a contar la misma de siempre? “Si, Elena, yo le quiero…” El problema es que él no te quiere a ti.
- Pero me siento bien así…
- Te sentirías mejor haciendo algo bueno de verdad. Estudiando o trabajando, no siendo la última opción de ese idiota…
- Elena, ya hemos discutido sobre esto muchas veces.
- Y seguiré reprochándotelo tantas veces sea posible. No desperdicies tu tiempo y haz algo con tu vida que no sea adorar a Axel.
- ¿Alguna idea?
- Acaba con el.
- ¿Qué?
- No me refiero a que le mates, sino a que entre Soraya y tu acabéis con el.
- Soraya sin Axel tiene la vida solucionada, yo no.
- No me jodas, Alicia…


En ese momento Alicia señaló en dirección a un coche que aparcaba cerca de su posición. Era Axel. Elena se despidió rápidamente de su amiga y salió corriendo. Axel se acercó a Alicia y la besó mientras sus dos manos se lanzaban estrepitosamente sobre el cuerpo de la joven. Ésta sólo podía mirar.


Elena volvió a casa algo decepcionada y se tiró en el sillón al lado de David, el cual la rodeó con el brazo que no tenía el cabestrillo.

- ¿Qué tal con Alicia?
- No he sacado nada en claro…

De repente, el teléfono móvil de Elena vibró en su bolsillo. Era un mensaje de Alicia.

Déjalo, Elena. Sabes que no podemos hacer nada…

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