martes, 26 de enero de 2010

8. ¿Qué novia? (Part I)


-...Y entonces se llevó toda mi mercancía y me dejó ahí tirada- Alicia recordaba la escena mientras veía las fotos en la cámara de David.
- No te preocupes, cariño. Ya estás a salvo -Elena abrazaba a Alicia para tranquilizarla después de su trágico episodio.

David volvió de la cocina con una bandeja llena de comida y una taza de café que puso en la mesa frente a Alicia. Esta rehusó al principio, pero luego comenzó a comer poco a poco.

- Elena no quería que me acercase a Axel -dijo David- y yo la prometí que no me acercaría. Por eso, desde la acera de enfrente, hice fotos a lo sucedido.
- ¿Cómo sabías que estaría ahí? -preguntó Alicia con curiosidad y la boca llena.
- No lo sabía. Elena me dijo dónde solías quedar con Axel y me dio una vaga descripción tuya. Esperé desde las seis de la tarde, y cuando perdí la esperanza de veros, a eso de las nueve y media, aparecistes. Aunque ese hijo de perra se hizo esperar un poco más...
- Axel no era así... Desde que murió su novia nos trata a todas como a perras... -Alicia dejó de comer y miró a Elena, la cual estaba sorprendida.
- ¿Ha muerto esa zorra? -preguntó Elena, mirando de reojo a David.
- Si, además hace muy poco...
- ¿Qué novia? -preguntó David, algo distraido- Eso no me lo habías contado, Elena.
- Tampoco pensé que ella tuviese mucha relevancia en todo esto. Fue la última en aparecr, pero Axel estaba muy ñoño con ella. Cuando estaba conmigo no hacía otra cosa que hablar de esa furcia. Es más, tenían ya planes de boda...
- ¿Pero no se conocían de poco tiempo?
- Menos de un año -dijo Alicia- y ya lo tenían todo organizado. Axel es poco expresivo y no se lo notamos al principio, pero luego se lo contó a Soraya y ella me llamó super animada dándome la noticia. Piensa que por la muerte de esa gilipollas ella es la candidata principal para conquistar el corazón de Axel. Lo gracioso es que ese monstruo no tiene de eso.
- Deberíamos cambiar de tema -dijo rápidamente ELena, dirigiéndose a David- ¿podrías preparar una habitación para Alicia?
- Claro, allá voy.

David comenzó a subir las escaleras, pero una cierta sospecha le hizo mantenerse a la escucha de la conversación.

- ...¿realmente piensas que merece la pena contárselo? Podrías incluso matarle... -Alicia parecía preocupada.
- Es por eso por lo que mantengo el secreto. Yo le amo, y no quiero que me odie por eso. No me gustaría de ninguna forma perderle, y menos ahora. Necesito su apoyo, y de alguna forma necesita mi apoyo.
- Pero, por lo que me enteré, fue casi un suicidio. ¿Crees que tuvo que ver algo con él?
- Axel es malo por naturaleza, aunque ella fuese una zorra. Por algún motivo sería, pero nunca lo sabremos.
- ¿Y si se lo cuento yo pero sin revelar tu secreto?
- Sería demasiado evidente, Alicia. Mejor esperar a saber cómo termina todo esto. Ya se lo contaré.
- ¿Contarme el qué, Elena? -David bajó las escaleras con un tono de enfado en su voz- Creí que me lo habías contado todo...
- David... No quieras saberlo.
- ¿No me lo vas a contar? -David ya gritaba- ¿Cuál es el motivo de tanto secretismo?
- Por favor, David. Déjalo.
- Está bien.

Al decir esto, David salió de la casa. Elena no pudo contenerse y rompió a llorar. Alicia no sabía que hacer, pero consoló rápidamente a Elena y dijo antes de salir por la puerta disparada:

- No te preocupes, lo solucionaré.

Eran las tres de la mañana. Alicia entró en ese oscuro local que tanto le asustaba. Dos hombres hablaban en la barra de fútbol tomándose unas copas, y el camarero servía una copa de Jack Daniel's a David, que se encontraba sentado en la mesa más apartada. Antes de sentarse, Alicia le pidió un Manhattan al camarero, que volvió a la barra a prepararlo.

- No te pongas así -Alicia se sentó al lado de David, que bebía silenciosamente- No creo que a ella le guste que te pongas así.
- Son tantos secretos... Estoy harto.
- ¿Qué piensas sobre todo esto? -preguntó Alicia mientras bebía un poco de la copa que el camarero acababa de traer.
- Yo la quiero, pero todo esto empieza a descontrolarse, y a descontrolarme.
- ¿Quieres saberlo todo?

Hubo un silencio incómodo, sólo roto por los hielos de la copa casi vacía de David.

- Yo puedo contarte todo lo que necesites saber, David.
- ¿Con qué fin?
- Que la ames con todo tu corazón y sin que nada te impida hacerlo de esa manera.
- No sé...
- Simplemente, escucha...


CONTINUARÁ...

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