domingo, 10 de enero de 2010

1. ¿Estoy en el cielo?


Está grave...


No responde a los estímulos, conectad el desfibrilador...


Vamos, joder, reacciona...


Le perdemos...



Blanco... Cuánto blanco... ¿Es esto el cielo? Espero que no... Hay tantas cosas que quiero decirle a tanta gente que morir ahora no sería la mejor opción. ¿Estará Gina por aquí? Si esto es el cielo y yo he accedido a él, después de mi pasado... ¿Y Elena? Dios, necesito ver a Elena. Necesito abrazarla, besarla... Con ella el tiempo pasa fugaz, pero desearía pararlo por completo para disfrutar del contacto de mi piel con la suya, de mis labios con los suyos... ¿Quién es esta gente que me rodea? Ropas doradas y blancas decoran sus cuerpos, me miran con preocupación mientras me arrastran hasta la luz. Todo brilla demasiado, me está cegando...



- ¿Cómo se encuentra, doctor?
- Su estado es de alta gravedad, pero se encuentra estable y fuera de peligro. Cinco minutos más y estaría en coma o muerto.
- ¿Es posible que algo como lo que le ha ocurrido le pueda matar?
- Tiene múltiples contusiones, fracturas en costillas, húmero derecho y parte occipital del cráneo. Ha perdido gran cantidad de sangre y recemos para que no sufra ningún daño cerebral.
- Joder, esto no puede estar ocurriendo...
- ¿Conoce usted al agresor?
- Si, conozco a ese desgraciado.
- Pues lo mejor será tramitar una denuncia por intento de asesinato. Esa paliza le ha podido costar la vida a ese pobre hombre. No hay ningún signo de defensa.
- David es así, seguro que trataría de hablar con ese hijo de perra antes que ponerle la mano encima.
- Sea lo que sea, haga algo pronto o será el hospital el que tome medidas.

El doctor abandonó la sala. Elena se acercó al magullado cuerpo de David y se sentó en el borde de la cama. La sangre cubría su rostro, pero no parecía importarle a la jóven. Besaba el rostro de la víctima con una expresión mezcla entre el perdón, el arrepentimiento y la frustración.

- Claro que te quiero, David -le decía al oído, en un tono casi inaudible- joder, ¿cómo no te voy a querer? Me lo has dado todo durante todo el tiempo que he estado contigo. ¿Cómo pude dudar de tí? Joder, despierta...
- E-ele-na... -su voz sonaba ronca, y estaba usando el poco aire que le quedaba para articular esas palabras- ¿Estoy e-en el ci-cielo?
- No, David, estás en el hospital -Elena no podía ocultar su sonrisa al ver a David abrir los ojos y mirarla- ya estás a salvo.
- La luz...
- ¿Te molesta la luz? Espera, dame un segundo.

La jóven salió corriendo hacia la puerta. Desde ahí llamó al médico que atendió a David y graduó la luz para hacerla más tenue.

- Ha reaccionado, doctor -decía Elena- puede hablar, ¡me ha hablado!
- Tranquila, señorita -dijo el doctor- siéntese y comience a tramitar los papeles de la denuncia.
- Si, ya estaba en ello.

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