
- David, yo...
Hubo un silencio. Yo volví a mirar por la ventana. La calle no había cambiado, la gente seguía caminando y los coches se guiaban por las señales de tráfico.
Su respiración y los latidos de mi corazón era lo único que alcanzaba a escuchar. Hasta el ruido de la urbe me parecía lejano comparado con lo que en esa habitación se concentraba.
Su respiración y los latidos de mi corazón era lo único que alcanzaba a escuchar. Hasta el ruido de la urbe me parecía lejano comparado con lo que en esa habitación se concentraba.
- ¿Por qué me preguntas esto ahora, David? -dijo ella, algo confusa.
- Bueno, creo que es sencillo. Llevo más de un mes contigo, cuando dije que sólo iba a permanecer contigo una semana. Me han echado del trabajo, de mi puesto fijo, ¿y por qué? Dime tú el motivo por el que estoy así.
- Yo no soy el motivo.
- Si tú no fueses el motivo, ahora estaría haciendo informes, o en el bar tomándome una copa a solas.
- Bueno, creo que es sencillo. Llevo más de un mes contigo, cuando dije que sólo iba a permanecer contigo una semana. Me han echado del trabajo, de mi puesto fijo, ¿y por qué? Dime tú el motivo por el que estoy así.
- Yo no soy el motivo.
- Si tú no fueses el motivo, ahora estaría haciendo informes, o en el bar tomándome una copa a solas.
Otro silencio prolongado. Pensé que aquello no terminaría nunca, hasta que Elena rompió la distancia que nos unía y me abrazó. Tras eso, echó a llorar desconsoladamente.
¿Cuánto tiempo nos tiramos abrazados frente a la ventana? No lo recuerdo. Sólo recuerdo que cuando menos lo esperaba, cogió una chaqueta, su bolso, y aún secándose las lágrimas se dirigió a la puerta. Desde ella, cortó sus sollozos por un momento y me miró. Yo seguía frente a la ventana, mirando anodadado cómo se iba. Poco después, comenzó a llorar de nuevo y se marchó.
Me dí la vuelta poco a poco y ví cómo Elena corría por la calle. Se chocaba con la gente y no miraba hacia atrás. Sabía que, desde la ventana, la estaba mirando.
En ese momento alguien llamó a la puerta. Me acerqué poco a poco a ella, con un poco de miedo. No podía ser Elena, aún corría por la gran ciudad, y no se podía haber dado la vuelta y subir los doce pisos de altura en tan poco tiempo. ¿Quién podía ser? Aquel que estuviese detrás de mi puerta la golpeaba con fuerza y repetidamente.
- ¿Quién es?
- ¡Abre la maldita puerta, bastardo! Quiero reirme un poco de tí...
- ¡Abre la maldita puerta, bastardo! Quiero reirme un poco de tí...
La voz me resultaba tremendamente familiar, pero no era capaz de recordar quién era. Miré por la mirilla, pero la luz del rellano estaba apagada y no podía distinguir la cara de mi visitante. Sólo supe que era una mujer.
- He preguntado que quién es.
- ¡Tu peor pesadilla! -y la voz comenzó a soltar una carcajada prolongada. Estaba notablemente ebria, y decidí abrir.
- ¡Tu peor pesadilla! -y la voz comenzó a soltar una carcajada prolongada. Estaba notablemente ebria, y decidí abrir.
Cuando tiré de la puerta, la figura de esa mujer entró hasta el salón tambaleándose y se tiró al sillon. No había encendido ninguna luz y seguía sin diferenciar quién demonios era esa tía, pero sabía de sobra la ubicación de las cosas de mi casa, porque tras tirarse al sillón se dirigió al minibar y abrió una botella de Vodka Absolut.
- ¿Me quieres decir quién coño eres de una puta vez? No me hagas llamar a la policía...
- Venga, David, no tienes cojones a hacerlo.
- Venga, David, no tienes cojones a hacerlo.
No necesité encender la luz para reconocer quién era mi visitante después de esta frase, pero lo hice para asegurarme. Tal y como pensé, Gina estaba tumbada tranquilamente en mi sillón bebiendo.
- ¿Qué quieres? Ya lo zanjamos todo, no tienes nada que hacer aquí.
- ¿Eso crees, cabronazo? -respondió entre risas Gina- Sólo quería ver qué tal te va la vida.
- No es asunto tuyo.
- Claro que lo es, yo era lo que más querías. ¿O no? Me lo repetías cada noche antes de dormir en esa cama...
- Cosa del pasado.
- Por cierto, está desecha. Que, ¿ya me has buscado sustituta? Porque el rey del orden no podría mantener algo fuera de lo normal...
- No es de tu incumbencia, Gina -repuse con algo de dolor por la marcha repentina de Elena- lárgate, no quiero más problemas contigo.
- Bah, que te follen. Yo me voy a casar con un tío que merece la pena.
- ¿Que te vas a casar...? -no pude evitar quedarme sin palabras ante la noticia
- ¡SOY MUY FELIZ! -gritó Gina, antes de caer al suelo borracha.
- Gina, si eres feliz lárgate a otro sitio, no me interesa.
- ¿Eso crees, cabronazo? -respondió entre risas Gina- Sólo quería ver qué tal te va la vida.
- No es asunto tuyo.
- Claro que lo es, yo era lo que más querías. ¿O no? Me lo repetías cada noche antes de dormir en esa cama...
- Cosa del pasado.
- Por cierto, está desecha. Que, ¿ya me has buscado sustituta? Porque el rey del orden no podría mantener algo fuera de lo normal...
- No es de tu incumbencia, Gina -repuse con algo de dolor por la marcha repentina de Elena- lárgate, no quiero más problemas contigo.
- Bah, que te follen. Yo me voy a casar con un tío que merece la pena.
- ¿Que te vas a casar...? -no pude evitar quedarme sin palabras ante la noticia
- ¡SOY MUY FELIZ! -gritó Gina, antes de caer al suelo borracha.
- Gina, si eres feliz lárgate a otro sitio, no me interesa.
No hubo respuesta. Me acerqué a ella y traté de despertarla con el pie. No reaccionaba. Asustado, la di la vuelta y la agité. No abría los ojos. Tomé su pulso por precaución, y la fría noticia de que no tenía inundó de miedo mi cuerpo. Traté de reanimarla, pero después de media hora practicando la técnica del "boca a boca" (Fue mucho tiempo de relación, en ese asunto no vacilé) determiné que estaba muerta.
- Si, un shock -dijo un policía, mientras los operarios de la funeraria se llevaban en camilla el cuerpo de la joven- entró en un coma etílico grave y la falta de medios para el tratamiento la llevaron a esto. ¿Era familiar suyo?
- Mi ex-novia. Vino borracha perdida, y continuó bebiendo. No pensé que fuese a ocurrir nada de esto.
- ¿Cuál fue el motivo de la visita? ¿Mantienen una relación de amistad?
- No, todo lo contrario. Hace relativamente poco discutimos y cortamos, y hoy ha venido gritándome y repitiéndome que se iba a casar.
- ¿Conoce usted a su futuro cónyuge?
- Ni idea. Como bien le digo, hace meses que no hablo con ella.
- Bien, miraremos en el registro de su teléfono móvil y encontraremos al susodicho futuro marido. Gracias por su colaboración.
- Mi ex-novia. Vino borracha perdida, y continuó bebiendo. No pensé que fuese a ocurrir nada de esto.
- ¿Cuál fue el motivo de la visita? ¿Mantienen una relación de amistad?
- No, todo lo contrario. Hace relativamente poco discutimos y cortamos, y hoy ha venido gritándome y repitiéndome que se iba a casar.
- ¿Conoce usted a su futuro cónyuge?
- Ni idea. Como bien le digo, hace meses que no hablo con ella.
- Bien, miraremos en el registro de su teléfono móvil y encontraremos al susodicho futuro marido. Gracias por su colaboración.


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