
- Ha sido una noche larga, ¿no crees?
- La verdad es que me duele todo… ¿Qué hora es?
- Las tres de la tarde. Hora de despertar, chiquitín. Feliz año nuevo.
Me levanté con un ardiente dolor de cabeza y con arcadas. Mis pensamientos trataban de recordar lo ocurrido aquella nochevieja, pero sólo conseguía recopilar datos hasta pasadas las campanadas. Creo que me atraganté con la quinta uva…
Algunas botellas vacías poblaban la mesa, y el cuerpo desnudo de Elena recorría los rincones de mi casa. Era hipnotizante…
- ¿Recuerdas algo de la noche anterior? –dije, sin apenas voz.
- Pues muy poco, la verdad –respondió Elena, poniéndose de nuevo la ropa interior- A partir de las dos de la mañana todo se me hace muy borroso…
- Por la vida que llevamos actualmente, puedo imaginar que la noche se resume en “Sexo, drogas y Rock&Roll”…
- Estoy desnuda y mi sujetador cuelga de la lámpara –dijo, señalando al techo. Era cierto…- hicimos de todo, excepto jugar al Twister…
- “Año nuevo, vida nueva” –recordé el dicho mientras me tomaba un café sentado en el sofá. Eran las nueve de la noche y el dolor era persistente- ¿Crees que el dicho tendrá algo de razón?
- Los dichos son eso, dichos –respondió Elena, tumbada a mi lado- Si los tomamos todos en cuenta viviríamos mirando al cielo mirando los miles de pájaros que no están en nuestras manos…
- Yo deseo una nueva vida –repuse, algo melancólico- algo que de verdad merezca la pena.
- ¿No te gusta esta vida?
- ¿A qué hombre viviente no le gustaría esta vida? Beber y follar sin control… No me refiero a que no me guste, me refiero a que no puedo vivir eternamente así. Ni tú ni yo.
- Vale, papá, me iré a dormir pronto…
- Tampoco es eso, Elena. Mira el lado negativo a todo esto…
- ¿Existe acaso?
- Claro que existe –dije, pensativo- Porque algo malo tendrá que tener todo esto…
- Siempre buscando pegas a todo. Carpe Diem, tío…
- Solo digo que una nueva vida tampoco me vendría mal…


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