- No se preocupe por mí, estoy bien -dijo entre sollozos.
- No lo parece, señorita. Mi trabajo es hacer que usted se encuentre en el mejor estado posible.
- Ahora mismo no creo que pueda hacer usted mucho por mí...
- Tengo unos relajantes en el maletín -dijo, abriéndo una caja que contenía todo tipo de medicamentos.
- ¿Cree usted que un simple relajante podrá quitarme la tensión que ahora mismo tengo?
- Cierto, iré a por algo de Metildiazepinona. Espere aquí.
Dos técnicos de ambulancia se llevaban el cuerpo mientras la policía seguía recopilando datos de lo acontecido aquella noche en la casa de David. Elena yacía sentada en el sillón, cubierta por una manta y bebiéndose un café después de la escena que acababa de vivir. El médico que la atendió bajó junto con el cuerpo cubierto a por los medicamentos.
- ¿Por qué ha tenido que terminar esto así? -dijo Elena en alto, sin intención de dirigirse a nadie. Era como pensar en alto- ¿Por qué se ha tenido que derramar sangre? ¿Por qué se ha tenido que derramar su sangre? Todo se puede solucionar hablando, joder, ¿por qué cojones tienen que terminarse las movidas de este modo? Dios, jamás entenderé nada. ¿Está la gente de nuestro tiempo loca? Lo que se puede llegar a hacer por cosas tan simples como celos, malentendidos...
- ¿Te soy sincero? Yo sería capaz de matar por amor -dijo David, sentándose al lado de Elena -Y si es por tí, no hay problema.
- Pensé que te mataría, mi amor... Pensé que te perdería para siempre...
- ¿Ese? No tenía ni el arma cargada. Según me ha contado la policía, y según han mirado en los informes de importación del arma, se gastó una pasta en comprar la pistola, pero fue tan idiota que no trajo balas. Sólo la usaba para intimidar.
- Es un alivio saber eso...
- ¿Cómo demonios ocurrió?
- Tu no estabas atento -dijo entre risas Elena- me encantó tu ataque contra él, pero yo tenía mejores cosas que hacer. Cuando comenzaste a hablar con Axel yo hice la llamada pertinente a Alicia. Recé para que estuviese cerca, y fue tal la casualidad que se estaba acercando a casa para vernos. Quité un poco el mueble y ella subió justo cuando te puso la pistola en la cabeza.
- ¿De dónde sacó ella la pistola?
- Siempre la ha tenido. Su padre era policía, y es lo único que guarda de él.
- Bueno, lo malo es ahora su pequeña condena...
- No te creas -dijo Elena, algo sonriente- la usó en "defensa propia". Le caerá una multa y listo.
Y pasaron los días. Elena y David comenzaron a hacer una vida normal en casa de éste. David volvió al trabajo, y a los pocos meses fue ascendido por lograr grandes méritos en muy poco tiempo. Elena comenzó un curso de Secretariado para ayudar a su pareja en las gestiones. Alicia, tras pasar unos meses en prisión, comenzó a estudiar para labrarse un futuro mejor que el tráfico de drogas.
Y con esta estampa de buenos tiempos, David le pidió matrimonio a Elena. Era de esperar, ¿no? Pero lo ocurrido en la boda lo dejo a vuestra imaginación. Porque hay alguien a quien no he mencionado en este final. Alguien a quien si le rompieron el corazón. Una persona cuyo corazón murió con Axel, y que clamará venganza. ¿Cómo? Bueno, Soraya era retorcida. Nunca se sabe...


el final me ha gustado mucho.
ResponderEliminarahora solo necesito algo de tiempo para empezar la historia desde el principio...
;)