
Han pasado ya dos horas, y Elena no para de llorar. ¿Quién demonios será ese tal Victor? No había visto a mi musa así nunca, y de alguna forma me está afectando. Porque, poco a poco, estoy creando un vínculo muy fuerte con ella. Y ver cómo se me desploma en los brazos no es nada divertido. Es más, estoy empezando a llorar yo también. Lo único que sé hacer ahora es decir "Traquila", "ya pasó" y besarla en la frente y el pelo, que es lo único que deja ver tras los brazos que cubren su rostro.
- Tranquila, ya pasó -le decía mientras secaba las lágrimas de su rostro- Estoy aquí, no voy a dejar que te ocurra nada malo.
- No sé cómo agradecerte esto -decía ella, mientras me besaba- jamás sabré agradecerte todas las horas que pasas a mi lado...
- No tienes por qué agradecérmelo, cariño. Te amo, Gina. Eso es lo único que tienes que saber...
Cuando recobré la conciencia, estaba hecho un ovillo en el sillón y tenía a Elena a mi lado. Sus ojos estaban rojos, seguía llorando, pero ya no parecía llorar por el motivo que antes la llevó a estar así...
- ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre? Responde, por favor...
- ¿Elena? -balbuceé
- Joder, por fin. Voy a por un poco de agua, espera aquí.
Salió corriendo a la cocina, abrió la nevera y sacó una botella de agua y un vaso del mueble. Eran las seis de la tarde, pero ya era de noche. Poco a poco fui recomponiéndome y me senté. En ese momento apareció Elena con un vaso de agua, del cual no fui capaz de beber más que la mitad.
- Joder, estaba preocupada -dijo, secándose las lágrimas- ¿Qué coño te ha pasado?
- He tenido un pequeño flashback...
- ¿Flashback? ¡Te desmayaste sin motivo alguno! No respondías, no hablabas. Apenas respirabas...
- ¿Qué...?
- Sólo sabías decir "Tranquila, ya pasó", y no se qué de "cariño"...
- ¿Cuánto tiempo ha pasado?
- Tres horas y media, aproximadamente.
- Cuando te vi llorar, no sabía cómo actuar. Y de repente tuve un flashback de una situación similar que tuve con Gina. Estaba en la calle, y la atracaron. Cuando llegué yo, ella estaba tirada en el suelo y llorando. Se tiró un buen rato en shock, hasta que pudo rehacerse. Yo me tiré todo el tiempo abrazándola y besándola... Siento no haber podido ser de más ayuda para tí, Elena. Te encontrabas mal y no he sabido consolarte...
- Tranquilo -me dijo ella, más calmada- estas cosas pasan, y te comprendo perfectamente. Ahora solo tienes que descansar.
Elena me acompañó hasta la cama, donde me acosté temblando. Ella se tumbó a mi lado y me abrazó. No quería dormirme, pero ella se ocupó de relajarme con sus besos y caricias. Traté de aportar algo también con algún beso ocasional, pero temblaba demasiado para hacerlo bien.
Unos minutos después, me fijé que de los ojos de mi musa se escapaban algunas lágrimas. Al verlo, la abrazé con fuerza y acaricié sus cabellos hasta que ambos, por el agotamiento, nos quedamos dormidos.


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